Sistemas basados en modelos de lenguaje que consultan la información de la empresa, operan dentro de reglas definidas y ejecutan acciones en sus herramientas.
Un sistema basado en modelos de lenguaje que entiende instrucciones en lenguaje natural, razona sobre la información disponible y ejecuta acciones por sí mismo en las herramientas de la empresa. No se limita a responder: consulta, decide y actúa.
Cada agente se configura según el negocio: qué información puede consultar, qué herramientas utiliza, qué tono emplea y qué reglas debe respetar. Se definen su función, sus límites y los casos en los que debe pedir confirmación a una persona.
Si una tarea se realiza en un ordenador —leer y clasificar correos, rellenar formularios, consultar bases de datos, mover información entre programas o generar documentos—, un agente puede asumirla o asistir a quien la hace. Los más habituales: atención al cliente y ejecución de tareas administrativas.
Se integra con CRM, ERP, correo, calendario, hojas de cálculo y bases de datos mediante API y conectores, y trabaja sobre la documentación interna con búsqueda semántica (RAG), citando la fuente de cada respuesta. Funciona con modelos comerciales o de código abierto.
Permisos definidos por agente, registro completo de conversaciones y acciones, puntos de aprobación humana configurables y métricas de uso. Trabaja las 24 horas y deriva a una persona lo que no debe resolver solo. Los más sencillos se ponen en marcha en pocos días.
Cada agente tiene una tarea acotada y un registro de lo que hace. Un mensajero reparte los encargos y los datos acaban en una única base.
Vista en 3D de una oficina: cinco agentes de IA sentados en sus mesas, cada uno con un cartel de la tarea que está haciendo; un sexto agente, el mensajero, camina entre las mesas llevando encargos, y los datos llegan a una caja llamada «Base de Datos» con un modelo de nodos girando encima.