Análisis de procesos, identificación de casos de uso y hoja de ruta de implantación de IA adaptada a la estructura, los sistemas y los datos de cada empresa.
Revisión de los flujos de trabajo, herramientas y fuentes de datos de la empresa. Se documenta cómo se ejecuta cada tarea, quién la realiza, el tiempo que consume y qué sistemas intervienen, para identificar dónde la inteligencia artificial aporta valor real y dónde no.
Cada oportunidad se evalúa según su impacto en horas y costes, su complejidad técnica, los datos que requiere y la inversión necesaria. El resultado es una relación ordenada por retorno y viabilidad.
Plan de implantación por fases con alcance, tecnología propuesta, calendario, presupuesto estimado e indicadores de seguimiento. Las soluciones se eligen por cómo encajan con los sistemas que la empresa ya utiliza.
Análisis del tratamiento de datos de cada caso de uso conforme al RGPD y a las obligaciones del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial que resulten de aplicación, con las medidas de seguridad y gobierno del dato que correspondan.
Cada caso de uso se acompaña de indicadores medibles —horas ahorradas, tiempo de respuesta, errores evitados, coste por operación— y de una línea base previa, para comprobar el retorno de la inversión con datos.